El Hada Marxista

Lo que voy a relatar a continuación es una historia, tan bien contada por una guionista que conocí el otro día durante los Goya, que parece prácticamente un relato para un libro, o quién sabe, un blog cutre.
No es que yo estuviera invitado a los Goya, ni que me invitaran a alguna de las fiestas posteriores que suceden por Madrid llenas de artistas, qué va. Yo estaba bebiendo vino barato con otro colega en las Cuevas de Sésamo, escuchando al señor del piano, cuando entraron en tromba al bar una docena de guionistas que se quedaron sin sitio en la gala de los premios. Una de ellas se sentó con nosotros, la mesa en la que se sentó su grupo no era tan grande, y la pobre se había quedado sin silla por segunda vez esa noche.
Voy a tratar de relatar palabra por palabra lo que nos contó nuestra nueva amiga.


Interior de un plató cualquiera en una ciudad española aleatoria.
Rodaje de un anuncio de natillas.
En escena, una niña acaba de abrirse unas natillas y procede a comérselas, cuando entra en el plano un fantasma muy cutre, tan cutre que es alguien debajo de una sábana:
-(Con acento portugués) Uuuuuh niña, no te comas esas natillas, he venido del más allá para repetir y comérmelas yo, uuuuh…
¡CORTEN!
-Director, ¿dónde está el protagonista?

-Cómo que dónde está, ¿no ha leído el último cambio de guión?, está debajo de la sábana.

-¿Me quieres decir que hemos traído a Cristiano Ronaldo para grabar este anuncio, y no se va a ver su cara?
-Claro, esa es la gracia, empieza así y luego…
-Pero ahí debajo podría estar cualquiera, mi cuñao, mi tía de Móstoles, incluso Obama.
-¡¡¿Puedes conseguir a Obama?!!
-¿Quieres que te traiga a Obama?
-Sí
-Para meterlo debajo de una túnica blanca con un par de agujeros en los ojos…
-Sí
-¿No lo ves?
-Aaaah, claro, parecería un nazareno, ¿verdad?
-Mira, déjalo, vamos a por la segunda toma.

En escena, una niña acaba de abrirse unas natillas y procede a comérselas, cuando entra en el plano un fantasma muy cutre, tan cutre que es alguien debajo de una sábana:
-(Con acento portugués) Uuuuuh niña, no te comas esas natillas, he venido del más allá para repetir y comérmelas yo, uuuuh.
¡CORTEN!
-Insisto, ¿hemos traído a Cristiano Ronaldo para tenerlo debajo de una sábana?
-Claro. Querías al futbolista y aquí está.
-¿Pero no se le va a ver la cara?
-Sí sí, al final, cuando…
-¿Y todo este trozo no podemos grabarlo con otro tipo con la voz parecida?
-¿Y qué mas da?
-¿Cómo que qué mas da? ¿Cuánto cobrará Cristiano Ronaldo por cada segundo aquí en el set de rodaje? Si se le va a ver la cara sólo al final….
-Mira, no me he chupado mi carrera de arte dramático ni he estado diez años dando tumbos por tugurios, para que ahora venga un productor sin pasión a decirme que no sé dirigir un anuncio de postres. Si quieres que la imagen de un futbolista represente a tu marca, tiene que hacerlo con su alma y con su espíritu también, y no voy a llamar a nadie para que se meta debajo de esa sábana y represente el ser interior de un futbolista. Esto exigiría tres meses y medio de convivencia de un actor junto a Cristiano Ronaldo para entender su ego, su forma de pensar, de reaccionar, de moverse… hasta tendría que follar y cagar como él para que su actuación debajo de una sábana sea real, ¡joder!
-Perdona, estaba mirando el móvil, hay que ver cómo arden las redes… ¿decías?
-Decía que no me he chupado mi carr…
-Mira, no me calientes la cabeza, apáñate como quieras, voy a solucionar unos asuntos al despacho y vuelvo en 15 minutos. Quiero que Cristiano Ronaldo se luzca o estás despedido, ¿entendido?
-Entendido. ¡Ronaldo! ¡Ven, que tenemos que hablar!

En escena, una niña acaba de abrirse unas natillas y procede a comérselas, cuando entra en el plano un fantasma muy cutre, tan cutre que es alguien debajo de una sábana:
-(Con acento portugués) Uuuuuh niña, no te comas esas natillas, he venido del más allá para repetir y comérmelas yo, uuuuh.
¡CORTEN!
-Me cago en Steve Jobs, ¿dónde está el director?
(El director se quita la sábana de encima)
-¿Por qué para la escena? ¡Lo estaba clavando! Al final resulta que no hacía falta estar tres meses y medio con él, bastaba con meternos en su camerino y echar un buen pol..
-¡Cállese! ¿Dónde está Cristiano Ronaldo?
-Se ha ido (y sin darme su número, el cabrón).
-¿Cómo que se ha ido?
-Sí, ha venido su agente, y se han ido a grabar unas movidas benéficas a un hospital de linces huérfanos.
El productor se derrumba y empieza a llorar, el director se acerca y le pasa el hombro por encima.
-No se ponga así hombre, si total, era un anuncio de natillas.
-Ya, si yo no quería montarlo, pero es pasta rápida, joder. Oye, ¿tú tienes amigos actores que busquen curro?
-¿Que si tengo? A puñaos.
-Vale, ¿qué te parece esta idea? Atiende: “EL HADA MARXISTA”, un hada madrina, pero que acuda a ayudar a trabajadores en apuros. Un musical de puta madre. Yo muevo los hilos, tú buscas el casting y guionistas, y este verano estamos al lado del Rey León en la Gran Vía. ¿Te apuntas?
-¡Cojonudo!


Mi amigo y yo nos quedamos encantados con la historia de la guionista, y le pregunté corriendo si ella era la niña de las natillas.
-¡Pero cómo voy a ser yo la niña de las natillas, pringaos! Esto ocurrió el año pasado. Yo era una de las que curraba en el catering, un trabajillo que me mantiene mientras se mueven mis guiones.
-Entiendo, ¿y que pasó con el musical?
-¿Acaso has oído hablar de él? El director ahora se dedica a preparar actores para el club de la comedia. El productor creo que ahora vive en sudamérica.
-¿Y el anuncio?
-Pues se cambió por uno de animación. Creo que los músicos y los animadores siguen esperando para cobrar… ¡Camarero! ¡Pónganos otra jarra de sangría! ¡Y no escatime con el vino en polvo!
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Angustia

Hoy me ha pasado una cosa tan intrascendente que me apetece desarrollarla muchísimo en este humilde espacio que me ha dejado la red de redes para mi uso y disfrute. Aunque, bien mirado, casi cualquier cosa que realizamos en nuestro día a día resulta intrascendente para el devenir universal, la Tierra seguirá girando aunque tu vecino le diga por fin a esa chica que le gusta, o aunque la mujer que pone multas por no pagar la zona azul haya decidido que ese día no quiere salir de su casa.

La movida ha resultado ser que, he entrado en el cuarto de baño, y no había retretes. No. Que va. Qué tontería es esa, ¿cómo no va a haber retretes en un cuarto de baño? ¿Qué mierda de propuesta es esa, valga la redundancia? Entro en el baño, y hay 3 puertas para separar los 3 habitáculos de intimidad disponibles. He decidido, por simetría o por vaya a saber qué, entrar en el central de ellos, el cuál ya tenía la luz encendida.
Aquí tengo que hacer un paréntesis. En estos baños, las luces individuales para cada habitáculo de intimidad tienen esa clase de interruptores que se apagan de forma automática, por lo que entrar y no darle al interruptor es un poco jugársela a que la duración de la iluminación sea óptima para el desarrollo del evento escatológico a completar en el espacio correspondiente.

Entré pues, en el baño central, que tenía la luz encendida, y procedí a empezar a orinar, sujetando mi aparato excretor con la mano derecha, pues soy diestro aparentemente desde que nací (salvo para cosas como jugar al billar, misterio que dejaré sin resolver para darle un poco de chispa a esta vida de mierda). Pues ahí estaba, meando de pie, podría haberme sentado, debate que he tenido más de una vez con más de una amiga, pues realmente no hay motivo para no sentarnos al orinar en la mayoría de ocasiones. Yo lo achaco a la comodidad de sacársela frente al acto de bajarse los pantalones y sentarse, pues en esta vida acelerada y de comida fast-food, incluso el relajante acto de ir al baño lo hemos convertido en algo que hay que hacer deprisa y corriendo; la generación del polvo en 15 minutos, que cantaban los Gritando.

La cosa es, antes de que me pierda, que se apagó la luz. Sí. Con la chorra en la mano me pilló.
Y sí. Me pilló en mitad de la meada. Teniendo en cuenta que la luz está en el lado derecho, y que soy diestro, y que estaba a mitad de meada, el lector o lectora ya habrá llegado a la conclusión de que tuve que terminar mi meada a oscuras. Una mente lúcida podrá deducir “haber sacado el móvil para alumbrar”, pero en el curro no suelo llevarme el móvil al baño para ir a mear, se queda encima de la mesa durante todo el día. “Pero, ¿por el sonido se puede deducir que seguías meando dentro, no?” Pues aquí tenemos el nudo de nuestra historia. En el párrafo cuarto, “devuélveme mi tiempo, cabrón”.

Pues resulta que estaba meando apuntando a la parte frontal del wc, la parte blanca, sin agua, la que prácticamente no hace ruido, por lo que, bien escuchado a oscuras, podría resultar que seguía orinando dentro, o estar orinando en cualquier parte del wc que no esté preparada para dicho fin, llenando el cuarto de baño de pis.
Entonces, la duda mundial, ¿me habré desplazado sin querer? ¿me muevo hasta encontrar el sonido de agua contra agua? Si me muevo, podría salirme fuera, sin duda, ya que cuando la luz se ha apagado, estaba meando dentro. Pero, ¿y si en la perturbación lumínica me he desplazado unos centímetros sin querer? Qué angustia. ¿Cuánta meada me queda? ¿Estará dentro? ¿Fuera? El olor empezó a ser significativo, empezaba a oler a pis. Joder, me estoy meando fuera, fijísimo. Pero un segundo, ¿un baño no huele a pis siempre antes de tirar de la cadena? Cuántas cosas nos perdemos por usar la vista. Ay mierda, esto no se acaba nunca, ¿muevo el chorro? ¿será demasiado tarde? ¿qué más da moverlo? Si lo muevo ahora y antes no estaba fuera, mojo el suelo y pongo todo perdido. Si lo muevo ahora y antes estaba fuera, quizás caiga dentro, pero ya habré puesto todo perdido. Perdido, como mi dignidad en todo caso, si muevo el chorro, pues es bastante probable que ponga todo perdido.

Y entonces cesó.
El chorro se acabó.
Mierda, pensé, ¡pero si podría haber parado de mear, para girarme 90º, encender la luz, y seguir meando! ¿Por qué no lo he pensado antes? ¿Por qué me he dejado llevar por la angustia? En cierta parte, ha sido divertido, incluso lo mismo me da para escribir un tochazo en el blog ese que ya no lee nadie.
El pestuzo a pis era insufrible, así que pensé en salir corriendo sin encender la luz, pero me armé de valor, y tras guardarme la chorra, encendí el interruptor y…
¿os habéis fijado alguna vez en el olor a pis antes de tirar de la cadena?

Conejudamente

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el conejo de nombre desconocido había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer la estepa manchega.

Los campos donde corrió con su coneja, huyendo de los cazadores, nunca los consideró su hogar, pero en el momento en el que quisieron aumentar su familia cayeron afortunadamente cerca de una granja escuela. En aquel sitio, unos seres enormes de piernas no siempre dobladas, se agacharon a por ellos y, agarrándolos con suavidad, les dieron un cobijo calentito donde su coneja parió a sus nueve conejos. Tres machos, dos hembras, y cuatro cuyo género no hemos llegado a conocer los cronistas. Esta familia podría haber pasado sin pena ni gloria por nuestro mundo humano, si no hubiera sido por la elevada fama que llegaron a obtener estos hermanos conejos.

 

El primero de ellos sorprendía por su blancura y su belleza, así que no le costó mucho abrirse en el mundo del espectáculo conejil. Su fama se extendió como el agua de un cubo de fregona recién volcado, sin que nadie pudiese pararlo; y su imagen, asociada a ese blanco tan virginal, acabo sirviendo de apoyo a una marca de lejía que crearon específicamente para él: Lejía Conejo. 

 

La más grande de todas ellas, siguiendo las inquietudes artísticas de su hermano y el ánimo reproductor de sus antecesores, decidió marcharse a procrear una larga estirpe de conejos, con la intención de poblar una novela. A Daniel Higiénico, inclasificable artista nacional, no le quedó otra que escribir El Paseo Infinito y llenar un rascacielos con estos conejos.

 

El que más destacaba en la granja escuela fue llevado a una granja instituto de forma prematura, obteniendo una beca peluda para continuar sus estudios en la Universidad Conejera Nacional. Se graduó en “Monarquía y otros deberes” y fue directo a trabajar como asesor de la reina en Alicia en el País de las Maravillas. El elevado estrés al que le sometía la reina, y las diferentes tareas de las que era responsable directo, le provocaron tal ansiedad que empezó a correr por todo el cuento buscando el tiempo que perdía.

 

El que acabó peor parado fue el mediano, harto de ver a sus hermanos mayores triunfar, empezó una carrera artística como pollo sin cabeza. El encadenamiento de una serie de malas decisiones, aceptar papeles de gran presupuesto pero escaso valor artístico, y tras caer en las zanahorias modificadas genéticamente y otras sustancias prohibidas, acabó viéndose forzado a trabajar con un mago. La deshonra de la familia. Sin duda. Salía de un sombrero de copa los martes y jueves alrededor de las 22:34, los domingos a las 12:00 en sesión infantil. Los mejores días eran en los que podía salir vestido.

 

Dos de los conejos que decidieron subirse a un barco en Lisboa para buscarse la vida al otro lado del charco corrieron mejor suerte. Uno de ellos, tras llegar a Sudamérica, se fue a procrear a la garganta del mismísimo Julio Cortázar; y tantos hijos tuvo, que cuando mandaba cartas a París, el escritor no pudo pasar por alto este hecho.

 

El otro que bajó del barco, el más viajero de todos, fue dando tumbos desde Argentina hacia el norte en camiones y furgonetas. Aprendió idiomas a través de sus compañeros de viaje, así como desarrolló una picardía inusual para un conejo de provincias como él. Tras años de viaje y miles de anécdotas que no conviene relatar aquí, llegó a Estados Unidos para cumplir el sueño americano. Se casó con Jessica Rabbit y se hizo un actor famoso, pero la sospecha de que su vida amorosa se tambaleaba le distrajo un largo tiempo de su trabajo. Esta historia fue recogida en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, donde nuestro protagonista se interpretó a sí mismo. 

 

Otra de los conejas, fue considerada coneja doméstica hasta el día que escapó. Ese día viajaba, en un bus de línea en la jaula de su cuidadora, de Adra (Almería) a Laredo (Cantabria). En un viaje tan largo de bus, tuvo la mala suerte de tragarse más de una película de las que ya había visto varias veces: Pánico en el túnel, Moulin Rouge… Pero el conductor tuvo a bien elegir, para el penúltimo tramo del trayecto La vida de Brian de los Monty Python. Esta película le dio una idea a nuestra peluda amiga, y desde entonces se gana la vida como Coneja de Pascua por los pueblos de la Meseta Central.

 

Al más pequeño de todos ellos, infectado hasta las orejas de la tradición artística familiar, no se le ocurrió otra cosa que pasearse por la facultad de Bellas Artes de la UPV, buscando estudiantes que le acogieran en sus obras. Desde entonces, se pasea por las prácticas de algunas de sus alumnas.

 

Y por último, el preferido de los pequeños, el conejo de la suerte, que ha salido esta mañana a la hora de dormir. ¡Pum! Ya está aquí, haciendo su característica reverencia, pero, todo hay que decirlo, con cara de vergüenza. Resulta que, según este conejo, tú besarás al chico o a la chica que te guste más. Menudo pájaro.

Carretera N-III

Voy a aparcar por una momento la ficción, y me voy a dedicar a relatar lo que me ha pasado esta tarde en un bar de un pueblo de Cuenca, que nombraré más adelante, mientras volvía a casa desde Fuenterrobles, en plena lucha contra la resaca, tras una noche de verbena rodeado de buenisma gente.

Tras coger el bus en Caudete de las Fuentes, y para realizar un trayecto que sólo había hecho una persona antes (creo que yo mismo hace dos agostos), el vehículo recorría la ahora desierta Nacional-III, paralela a una autopista que ahora utilizamos los meseteros -habitantes de la Meseta Central- para acercarnos al Levante. Y no sé si antes de dejar esta carretera para pillar la N-310, ya que mi resaca me impedía disfrutar de la entrada en la Mancha, el bus realiza la parada reglamentaria en un bar de un pueblo cualquiera.

A estas horas, mi estómago ya había procesado la información de la comida digerida, y teniendo en cuenta el cuerpo escombro que arrastraba desde el segundo trozo de pizza del desayuno, mi salida del autobús en búsqueda de un baño donde descansar mis posaderas era inminente. Raudo cual inglés pillando hamacas en un hotel de Benidorm, agarro mi mochila verde y entro en el rancio bar, saludando a los parroquianos como mandan los cánones.

Tras comprobar la correcta higiene del aparato culorreceptor, me dispongo a hacer lo que no voy a contar por aquí, por si alguien me lee merendando. En estas, que ocurre lo que podía pasar a cualquiera, “¡mierda!”, exclamo (irónicamente, viendo donde estoy). No había papel. Un señor, que oigo como se está secando las manos, empieza a dialogar conmigo.

-¿Necesitas ayuda muchacho?

-Ostras, sí, gracias, no hay papel, si puede mirar en el váter de al lado, se lo agradecería.

-Claro que sí, pero antes, dime, ¿sabes en qué pueblo estás?

-¿Perdón?

-Sí, has oído bien,  ¿sabes qué pueblo es este?

-Oiga, el bus sale en 10 minutos y yo tengo que volver que quiero llegar a mi casa hoy, si no le imp…

-¿Crees que voy a ayudar a alguien que ni se ha molestado en mirar el cartel del bar en el que está? Aparece el nombre del pueblo, y si me ha jodido la autovía que se lleva a los clientes por otro sitio, más me molesta que ni los que están aquí sepan el nombre del pueblo dónde me he criado.

-Disculpe, es la resaca, que no me deja pensar, un segundo.

Entonces saqué el móvil para mirar el gps, de algo me tienen que servir los años de estudio de teleco. No funciona. Me cago en el misterio.

Oiga, estoy en una urgencia, prosigo. Si mis cálculos no fallan, y sabiendo que hemos pasado por Minglanilla (cómo olvidarme de la calle con paraguas que he visto desde el bus), debemos estar por Iniesta, no no, ¡Granja de Iniesta! Fijo que es Granja de Iniesta.

-Mira muchacho, no te soporto, pero te voy a hacer un favor. Tengo el rollo de papel higiénico en la mano.

-¡Bien!

-Pero como no sabes dónde estas y me da rabia, te va a tocar escuchar lo que me pasó ayer.

-Oiga, el bus se me va, casi que me limpio con los calcetines…

-Tranquilo cagalindes, desde aquí veo al conductor. Mira te comento, ayer por la tarde me acerqué a la viña, y no te vas a creer lo que me pasó.

-Habla usted como los titulares sensacionalistas de Internet.

-No sé de qué pijos hablas, pero escucha si no quieres perder el bus. La cosa es que me acerqué a ver la uva, a mediodía, sin almorzar ni ná, que tengo el sueño cambiao y estaba recién levantaico. Pues en esto que se me aparece la Virgen.

-¿Y no puede ser que le dio a usted un golpe de calor?

-¿Quieres el papel o no? Prosigo. Se me aparece la Virgen, y me dice que me drogue.

-Ostras, como la canción de Putilatex.

-No, en un puticlub no, en una viña. Estaba ahí, conmigo, bajando de los cielos. La mismísima Virgen, que me drogue dice. Y nada, al rato desaparece y ahí estaba yo, agarrado a un olivo, obnubilado, y claro, a ver cómo le cuento yo esto a los del bar, se van a creer que estoy loco.

-Una historia curiosa sí… Yo le creo. ¿El papel?

-¿Tienes drogaína?

-¿Cómo?

-Sí, la drogaína esa que fumáis los jóvenes, mandanga, cachumbas. Cualquier cosa. A ver quién soy yo para no hacerle caso a la Santa Madre.

-Mire señor, yo sólo quería deshacerme aquí. Yo no consumo nada, lo siento.

-¿Pero eso dónde se compra?

-Acérquese a los jóvenes cuando sean fiestas, y pregunte. O pregunte a su nieto, que él sabrá.

-Gracias. Aquí tienes el papel, me escapo mientras te limpias para que no sepas quién soy.

Y mientras sonaba el claxon del autobús, salgo del bar y me dirijo a seguir la ruta. No sin antes mirar atrás para ver el cartel del bar:

BAR REMO · N-III · Granja de Iniesta

vater

PD: Esta foto es real, y es lo que estaba puesto en la puerta del baño. Creía que era de Lorca, pero un amigo me ha corregido, es un poema de Alberti.

Asamblea. Borrador del acta (por aprobar).

A lo largo de mis años participando en diferentes colectivos, he llegado a la conclusión de que el consenso es una solución de puta madre. Hubo una época donde lo petaban las votaciones a mano alzada, y es ahí dónde llegaban los jaleos. Acá les dejo no más con el borrador de un acta que nunca se llegó a publicar, pues la libreta se perdió bajo los escombros cuando la policía llegó a tirar el sitio. Chequéalo:
Asamblea del soviet de Benimaclet Oeste – Valencia
Acta del día 26 de abril de 2010
0- Elaboración de los puntos del día.
1-Aprobación del acta anterior.
Pilar propone cambiar todas las palabras escritas en masculino por palabras inclusivas. Sergio dice que el lenguaje no es machista, que no se le pueden aplicar connotaciones humanas a las palabras, pero que hagamos lo que queramos que tiene prisa. Pilar recuerda que el lenguaje es un reflejo de la sociedad, y que si queremos ser más igualitarios debemos hablar como tal. Se abre un debate sobre qué palabras usar. 25 minutos después, se forma la comisión asesora del lenguaje para futuras actas y se vota cambiar las actas anteriores.
El secretario recuerda que la anterior asamblea duró 5 días y medio, y estuvo 3 semanas transcribiendo los audios para hacer el acta.
35 votos a favor de cambiar el acta.
1 en contra.
El secretario baja la mano tras votar en contra, saca una pistola, se pega un tiro y fallece en el acto.
Me pasan el marrón y me toca a mí escribir el acta, a ver si la chica que me gusta se fija en mí y deja al pringao ese. (Espero no estar escribiendo esto en letra alta).
La asamblea debate el hecho y condena enérgicamente que el secretario, ahora ex-secretario, se haya pegado un tiro sin preguntar a los demás, pero se respeta su libertad para hacer lo que él quiera.
El acta no se puede aprobar hasta que se revisen las actas anteriores.
2-Acudir o no a la manifestación de la semana que viene
Pablo habla en nombre de la Comisión de Trasnochadores y dice que si no es por la tarde, ellos no van a poder ir. Andrés, de la misma comisión, le dice que cuándo se ha hecho él el portavoz del grupo. Pablo contesta que “¿qué te he dicho en casa?, no me hagas esto, cari, delante de todos no”. Andrés pide perdón públicamente. Andrea le recuerda a Pablo que la manifestación es a las 18.00. Pablo dice que ellos lo hablarán esta noche entonces, pero que “sí lo mismo sí luego os mandamos un wasap todo ok”.
La comisión organizadora de la manifestación no ha podido venir, me toca a mí leer el manifiesto que nos mandaron por gmail.
La asamblea vota apoyar la manifestación de forma grupal.
18 votos a favor.
17 votos en contra.
Antonio, que votó en contra, dice que si se apoya de forma grupal se está coartando su libertad individual. Pide votos para sustentar su teoría.
35 votos apoyan su opinión.
0 votos en contra.
Antonio pide volver a votar apoyar la manifestación de forma grupal.
18 votos a favor.
17 votos en contra.
Se apoya la manifestación de forma grupal.
Antonio coge su perro y abandona la asamblea.
El ex-secretario, que en paz descanse, empieza a oler mal. Propongo recoger el estropicio y avisar a sus familiares, pero me recuerdan que el orden de puntos del día está cerrado y hay que esperar a ruegos y preguntas.
3-Creación de la comisión para la eliminación del estrés
Javi recuerda que, uno de los problemas que impiden el avance de esta asamblea, es el estrés que conlleva el ritmo de vida actual en el que el tiempo escasea por todos los lados, y nos impide responsabilizarnos de las diferentes comisiones. Propone crear una comisión para eliminar el estrés, pero dice que él no tiene tiempo para llevarla. A la mitad de la Asamblea nos parece bien la comisión, así que la crearemos, se abre el debate sobre quién debería ser el portavoz de la misma…
De repente, uno de los asistentes a la asamblea mira hacia arriba como si esto estuviera llegando a dónde no debiera, ¿qué está mirando? Oh no. Acabo de darme cuenta que no existo, ¡esto es ficción! Ahora mismo, caigo en la cuenta de que somos 1s y 0s codificados en un texto plano que te está llegando a ti lector, a través de un blog, ¿y si somos todos así? ¿se está rompiendo la cuarta pared? Pero qué… ¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?
Al secretario se le han puesto los ojos de colores y ha soltado la libreta. Ahora permanece inerte.
Se vota darle la libreta a otra persona y se acepta que la lleve Andrea.
Ahora escribo yo, Andrea, jijiji. Se cuestiona qué hacer con el segundo ex-secretario, que sigue ahí sentando pasmado, y se recuerda que hay que seguir el orden del día.
Se vota que Javi sea el portavoz de la comisión de eliminación del estrés, y sale la propuesta adelante, con  33 votos a favor y el voto en contra de Javi, que se caga en todo, y quiere que conste en acta.
4-El humus
El humus del Mercadona es el tema que se debate ahora. Se comenta que Juan Roig es un explotador de cuidao. Paola está de acuerdo, pero saca un tarro de humus del Mercadona y lo deja en el centro. Todos nos acercamos y nos ponemos las botas. Acabo de manchar la libreta con humus del Mercadona, pero qué rico está joder.
Juan propone que no compremos nunca nada del Mercadona, pero se acepta que nuestra madre nos traiga humus del Mercadona. Se debate que también puede ser nuestro padre, ahí tienen razón. Se vota que cualquiera de nuestros familiares puedan traernos humus del Mercadona.
Se vota con 34 votos a favor, 0 abstenciones, 3 tarros de humus del Mercadona después.
5-Comentario de la asamblea
Se comenta que tal ha salido la asamblea. El equipo audiovisual dice que hará un vídeo con las imágenes que se han tomado en la sesión. Paola propone enviárselo a la familia del primer ex-secretario, que no nos caiga ningún marrón, pero nadie sabe dónde vivía.
6-Elección de la fecha de la próxima asamblea
Propongo crear un doodle para la elección de la próxima fecha. Me recuerdan que eso ya se intentó y que hubo jaleo. Decido pues crear la comisión para la elección de la próxima fecha. Javi se apunta. De repente, un miembro de las fuerzas de seguridad del estado se acerca a nosotros/as/es y la mitad de la asamblea se pone nerviosa. Vaya, qué confusión, venía a comprar droga y se ha equivocado de puerta. Mientras que escribía esto no sé de qué estaban hablando, mierda, me he perdido, o Dios.
Vaya, Javi acaba de mandar un correo con un doodle para elegir la fecha de la asamblea, y a todxs les ha parecido bien. Odio un poquito a toda esta gente.
7-Ruegos y preguntas
Javi propone esta declaración de intenciones como primera propuesta de la comisión para eliminar el estrés.

Si quieres hacer algo, encontrarás la manera. Si no, encontrarás la excusa para no hacerlo.

A todos nos parece una puta mierda, no hay ni que votar esto. Se aprueba crear una “comisión de ayuda a la comisión para eliminar el estrés”, para reprochar a Javi sus fallos, básicamente. Me voy a poner yo en esa comisión, que hay que meterle mano al asunto de criticar.
El segundo ex-secretario vuelve en sí y pide la libreta para escribir una cosa superchunga y rara de pedir ayuda al exterior, dice que si escribe aquí “los de arriba” pueden enterarse de nuestra existencia y pueden ayudarnos a salir de no se qué blog. Está chifado. Paola esconde la pistola y se vota echarle de la asamblea.
Votos a favor: 28
Votos en contra: 7
El segundo ex-secretario, que a saber cómo se llama, se levanta, busca a su perro, y se van los dos. Le acompañan dxs chicxs de lxs que votaron en contra “nosotros le creemos, vamos a fundar una religión, si alguien quiere seguirnos, que nos avise y le apuntamos a la lista de correo, lo has apuntado, ¿no?”. Sí, contesto.
Se cierra la sesión y abandonamos la sala, todos menos el primer ex-secretario, que sigue ahí el tío, inerte.

El vecino de arriba

Hace tiempo que no escribía, pero os comento, tenía una excusa: estaba de mudanza. Hace unas semanas que me he mudado a una ciudad que no os diré cuál es, porque no viene al caso para esta historia. Resulta que mi vecino o vecina de arriba tiene un gusto musical excelente, o por lo menos, de mi agrado. Creo que en los anuncios de búsqueda de piso debería indicarse el gusto musical de los vecinos, por lo que pueda pasar.
Total, que desde hace un par de semanas, vengo escuchando lo mejor del rock y el pop, tanto nacional, como internacional, pero sobre todo, lo que más pone mi vecino, es el disco Biólogo,  el nuevo de Amaro Ferreiro. Sí, es el hermano de Iván Ferreiro, el que compuso Turnedo para que la cantara él, el mismo.
Y oye, muy bien, un par de veces al día, el disco es delicioso y precioso. Suave, uno hasta puede dormir mientras suena. Y así fue, de lunes a viernes no hubo día que no sonara 2 veces el cd de marras. El fin de semana no debía de haber nadie, pero el lunes siguiente, uy el lunes, puso el disco tres veces, hasta cambiando el orden de las canciones. Y el martes, el martes me tocó otra vez Amaro Ferreiro en vena, hasta otras canciones de Amaro Ferreiro que desconocía, incluso versiones (y yo que creía que el de las versiones era su hermano).
El miércoles llegó a ser enfermizo, todo el día sin parar de sonar, las guitarras que antes me parecían suaves ahora me tronaban la cabeza, y la voz de Amaro me retumbaba en la cabeza como su Trueno y relámpago, trueno y relámpago. Así que se me fue,  me consumió la obsesión, me hizo chimpumflash, y subí a su casa cuando…
ELIGE TU PROPIA AVENTURA.
Si eres de los que no distingue la realidad de la ficción y tu piel es fina como el pellejo de una mierda, ves al final del post, al final B. Si eres de los míos, quédate en el final A.
FINAL a) … tiré la puerta abajo, empuñé mi pistola sin dudarlo, y le pegué un tiro a mi vecino. Soltó la guitarra inmediatamente, y pude ver cómo caía al suelo, el mismísimo Amaro Ferreiro.
FINAL b)… me abrió la puerta un gallego muchismo majo, desde aquel día, Amaro Ferreiro me invita a cenar una vez por semana, por las molestias.

Diario de viaje #1

Los que me conocen, saben que yo por las buenas bien, pero por las malas, soy muy malo, jejeje. No, en serio, menuda frase de mierda, “yo por las buenas bien, por las malas, soy malo”, menuda puta mierda, joder, ¿quién es bueno por las malas? ¿Jesucristo? “Te han robado la bicicleta, mira, ese tipo, está ahí, dile algo”, “no, que por las malas soy bueno, ¡un saludo chaval!”. Joder, “por las buenas bien”, menudo crack, ¿no?, máquina, figura, pirámide. En fin, que me pierdo, los que me conocen, saben que yo soy muy amigo de mis amigos, y mejorpppfff vale ya ya, para ya joder, y céntrate.

Voy.

Los que me conocen, saben que soy de los que disfruta viajando. Mi droga preferida viene algunas veces en papelina, llena de códigos de barras y en inglés, con un destino escrito en ella; y otras veces en cartón, si el cacharro en el que me subo no es un pájaro gigante de metal, si no que es un maravilloso tren, en el que se viaja mucho más despacio y se disfruta mucho más.  Para mí un viaje no merece la pena si, al menos, una experiencia de las que he hecho durante el mismo, son de esas que nunca le contarías a tu madre.

Así que me voy a soltar, y voy a ir desgranando algún que otro diario de viaje por aquí. Os regalo, de momento, el primero.

DÍA 1

Fijada nuestra ruta, emprendemos la marcha. Realizamos el primer tramo Buenos Aires – Laboulaye. A pie. No hay límites cuando de viajar se trata.

Guardamos nuestras provisiones en enjutas mochilas. Un señor mayor nos hace de guía los últimos 33 kilómetros. Ayer no lo conocíamos, hoy es uno de nuestros mejores amigos. Puede que mañana haya muerto, y con él, nuestra primera experiencia. O no.
DÍA 2
No queda agua en nuestras cantimploras, así que improvisamos un sistema para potabilizar el agua de la lluvia. Hemos utilizado escroto de buey para tal fin. El buey, riquísimo por cierto, se llamaba Libertad. La primera noche la pasamos durmiendo con unos nativos bastante cariñosos, los cuales insistieron en enseñarnos un ritual sorprendente, el Sopl’anuk’has. Esta noche, las estrellas nos abrigarán. Avanzamos tras el descanso usando como brújula el canto de las jirafas.
DÍA 3
Desayunamos en un comercio de nativos de la provincia de Santa Fe, un starnosequé. El chamán nos ha ofrecido un frapuchino a base de raíces y líquidos ancestrales. Entramos en contacto con la naturaleza en un baño de una estación de servicio, imposible no sentir espíritus que hace lustros habitan en estas tierras, sobre todo tras abrir la tapa de la letrina. Vamos bien sueltos al baño tras el ritual de ayer.
Un niño nos ofreció una sonrisa que nos sirvió de alimento para la caminata del día, llegaríamos a San Fernando del Valle de Catamarta al anochecer. Nuestras fuerzas van menguando, nuestro pan élfico también. Nuestra alma crece a la misma velocidad que decrecen nuestras provisiones de porros. Mierda.
DÍA 4
Cambiamos un par de alfajores y un chaval, que conocimos en nuestra ruta a camello, por un Jeep 4×4. Vamos por el desierto siendo los putos amos. Nos arrepentimos a las 3 horas (en realidad, nos quedamos sin gasolina) y andamos hacia el norte. No importa el cómo, importa el con quién. Contigo yo me siento el rey del mundo, desde el momento en que dijiste que me quieres solamente a mí. Que el destino nos alcance. 
DÍA 5
Al alba, unos gallos nos hacen de despertador. Los smarphones no tienen cabida en la pequeña localidad de Villaverde del Cabriel. Tampoco los ordenadores. Estamos escribiendo esto en un telegrama que envían desde una granja a los servidores de WordPress. Algún día llegará, nos han prometido.
Huele a azufre y a terciopelo. Unos ancianos locales nos han revelado el secreto de la vida mientras jugábamos con ellos al ajedrez. En el camino veremos llamas y mapaches. Viajar nos alimenta. Orgullosos nos colocamos nuestras mochilas y arrancamos. No hay descanso. Al anochecer dormiremos en el primer montículo de vegetación que parezca acogedor.
DÍA 6
Hoy hemos conocido a un tal Manu Chao mientras chupábamos musgos para desayunar. Menudo fantasma. Miramos con añoranza nuestros tuppers vacíos, un mapache se ha comido nuestra última ración de tortilla.
Nos terminamos de merendar al mapache en comunión con la naturaleza, y nos bañamos en un manantial cercano. Comenzamos a seguir los pasos del Che Guevara en Bolivia. Él llevaba un rifle, nosotros bolígrafos y cámaras de fotos, aunque mi padre dice que una buena ostia tampoco me habría venido mal.
DÍA 7
Llegamos a la región perdida de MachuPichu. No hay rastro de vida humana en 174 km a la redonda. Añoro a Pamela y sus mamellas. El mal de altura no es tan grave como el dolor que me dejó en el corazón. No necesito alas para volar, prefiero tereré. Cruzaré llorando el jardín, y con tus recuerdos partiré, lejos de aquí. De día viviré pensando en tu sonrisa, de noche las estrellas me acompañarán, serás como una luz que alumbra en mi destino, me voy pero te juro que mañana volveré. Un picotazo de mosquito me devuelve a la realidad.

 

DÍA 8

Empacamos lo poco que nos queda tras el robo de anoche y emprendemos la marcha de vuelta. El desayuno estaba cojonudo, leche de abeja, miel de oveja, tuétano tostado y un pétalo de árbol. 

DÍA 9

La diarrea del viajero no es un rumor, existe, y la sentimos en nuestras carnes, afortunadamente, nos quedan 100 km para llegar a Buenos Aires.

DÍA 10

Me cago en la puta leche de abeja. Que diarrea, copón. Nos quedan 200km a Buenos Aires, ¿qué hemos hecho? ¿dónde estamos? Ojalá tuviéramos el mapache aquel, que bueno estaba, chorra. Cazamos una rata y nos la calentamos.  Veo unas bayas muy apetecibles y me las como, como si esto fuera el “Don’t starve”… Echo de menos mi ordenador y el Steam. Qué buenas las bayas, quiero más. Me como todas. Mi amigo dice que las deje, a ver si te voy a dejar a ti, payaso. Salgo corriendo con más bayas, se me caen los calzoncillos por el camino, me da igual, no saben a bayas.

DÍA 11

Empiezo a ver cosas raras. No, las cosas raras empiezan a verme a mí. Qué colores tan bonitos hay por aquí. Pierdo a mi compañía de viaje, pero me encuentro al señor del día 1, ¿es muy guapo, o es cosa mía? ¿será efecto de las bayas? Tiene buen culo, me está metiendo mano, un segundo, ¿qué es todo esto?

DÍA 12

… (Ligeros aspavientos)… (tos)…(lloros y lamentos)…(más diarrea)…

DÍA 13

…(diarrea)…(hambre)…

No tengo ni idea de dónde estoy, pero creo que la policía acaba de entrar por la puerta y se llevan al amable señor esposado, ya no me parece nada guapo. Me ponen una manta encima como la que le ponen a Bruce Willis al final de Jungla de Cristal (se pueden hacer ya spoilers de esa peli, ¿no?, va, que es muy vieja).

DÍA 14

Salgo del hospital y me voy de birras con los amigos.

-¿Qué tal el viaje? ¿Has follao?

-Meh.